El ladrón de los sueños

Deja que sus sombras maticen tus luces

A pesar se su “Bendita Palabra”, Verónica García Peña me ha vuelto a robar los sueños; capítulo a capítulo, página a página, renglón a renglón.

Me ha sacado de la rutina, me ha intrigado, me ha provocado… su oscuridad ha sido mi oscuridad y sus enrevesados personajes  mi desafío.

Gracias Verónica, sigue escribiendo para poder acompañarte en tus sueños.

Monumento, otro monumento de Alejandro Narvaiza

Después de varios meses, de días de frío y barro, de dudas, de escaleras y andamios, de gubias, palillos modeladores, de golpes de brazo y caricias continuadas se fue modelando un monumento a la enfermería con seis personajes protagonistas: una enfermera que acompaña a una niña con el brazo en cabestrillo, tranquila y relajada con la mano de la enfermera en su cabeza transmitiéndole seguridad; una matrona con un niño en brazos envuelto en sus manos grandes y protectoras y un enfermero con un abuelito en silla de ruedas relajado con sus manos cruzadas sobre una de sus rodillas y la mano del enfermero sobre su hombro en perfecta sincronía. Tres varones, tres mujeres y un gran monumento que Alejandro Narvaiza ha tallado para Logroño con su corazón.

He tenido la suerte de poder acompañarlo durante muchos, muchos ratos, de charlar, o mejor de escuchar tantas y tantas historias de su vida, de sentir su esfuerzo, su entrega con la obra, sus empeño, su energía y su buen humor; sus dudas, también, de poder terminarla en tiempo récord… y lo he retratado, lo he grabado, lo he desmenuzado desde un montón de barro a un monumento de bronce, delicado e impresionante. Tengo ahora que resolver un puzle enorme para hacer que esos cientos, miles de garabatos de luz resuman de principio a fin el parto de la mente preñada de un artista, aunque a él no le gusta esa palabra, le gusta más la de artesano. Intentaré no defraudarte, estimado amigo Alejandro.

pintar, pintar… pintar

Decía Pollock:  “La pintura tiene una vida propia. Yo trato de dejar que aflore.”

Y yo, pero no lo termino de conseguir. En silencio, cada elemento toma su vida: los líquidos, los pigmentos, los trazos, las formas adivinadas, la paleta, el pincel, el atrevimiento, la duda, las sombras revitalizando las luces… el color. Todos contigo y contra ti.

Decía Delacroix: “A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo”. Esto de estropearlo a mi se me da muy bien, terminarlo es ya otro tema.

Sigo aprendiendo, aprendiendo siempre,  este año de nuevo de la mano de Miguel Ángel Ropero  y de Taquio Uzqueda. Uno para guiarme por las pinceladas del impresionismo y de grandes maestros; el otro para mostrarme la magia del agua sobre el pigmento, el fluir inquieto de la acuarela.

Su mayor virtud, la de los dos: la paciencia que tienen conmigo.

Lo que yo puedo ofrecerles, como premio a esa paciencia, son un par de fotitos de ambos. Miguel Ángel Ropero en su estudio, de una visita que le hicimos Ana Rouret y yo a finales del 2014.
Y Taquio Uzkeda en mitad de la clase, (finales de marzo de 2015)

Más pintura, más reflexión

Tres pequeñas acuarelas, tres momentos de sosiego.

La playa, sus colores, su magia, su barullo, sus voces, el acorde de las olas, su luz, su silencio estridente, su tiempo, nuestro tiempo… nuestro tesoro en su forma más pura. Para cerrar los ojos, para sentir la brisa, para escuchar, para ver, para leer… o pensar… o sentir…; para la soledad sin estar solo… para lo que se quiera.

Y la mano,  que no sabe dirigir el pincel como le ordena el cerebro,  pinta, y emborrona, y, como yo, hace lo que le place sobre el papel y queda lo que queda: una mancha, un color, un instante, una emoción… ¡qué sé yo!

Y en contraste al mar, un pequeño pueblo, una calle muy tranquila, un rato junto a los amigos, sentados en el suelo, charlando, compartiendo, disfrutando  esperando que el sol enfríe… de nuevo  haciendo del tiempo nuestro disfrute.

Queda el dibujo y la experiencia para el recuerdo.

Tres nuevas acuarelas para la colección:

Pintura y reflexión

Acuarela y tinta china, dos nuevas obras para la galería: Oporto  y Logroño (Bretón de los Herreros) realizado en el curso de Taquio Uzquedalienzo 49pq

BRETON Hpq

Y otro óleo realizado durante el curso con Miguel Ángel Ropero en el camino de analizar concienzudamente a autores que dejaron huella. En este caso Hopper, que como nadie sabía pintar la soledad de la sociedad estadounidense de principios del siglo pasado.

El tiempo intrascendente de un día cualquiera. De la realidad cotidiana alIMG_6739-2 mundo infinito del interior de un lienzo, donde la vida, lejos de detenerse, pasa, espera, duele, provoca… y es el espectador quien la re-interpreta según sus emociones.

¡Cómo me relaja pintar!

nos vamos a New York

De nuevo a la Gran Manzana, será desde mañana día 2 hasta el día 9. Como es mi costumbre al viajar al extranjero he creado un nuevo blog para esta experiencia. Mi idea es resumir lo mejor de cadcollagepqa día y leer el guión según se escriba, según se
vea… al dictado de la gran ciudad. Y además de fotos quiero cada día publicar
un dibujo, una acuerela, un desafío, una introducción al cuaderno de viaje.

Tanto Miguel Ángel Ropero como Taquio Uzqueda se empeñan en enseñarme a pintar pero yo me resisto, me disminuyo frente al poder infinito del pincel y los pigmentos, que por dóciles me tienen siempre contra las cuerdas. Pero disfruto.

Aquí os dejo el enlace al blog de Nueva York

 

… y sin embargo se mueve

“eppur si muove” es un encuentro con la fotografía y los instantes que la siguen.  Los fotógrafos robamos instantes al tiempo, nos los llevamos para recordarlos, para deleitarnos contemplándolos, únicos, estáticos… y sin embargo se mueven.
Esta proyección consta de 64 fotografías estáticas, 64 instantes del tiempo detenido y otras cien fotografías de cada una realizadas los instantes inmediatamente después. Son por tanto 6.464 fotogramas, un montón de horas capturando, robando instantes al tiempo que jamás se detiene y que aquí vemos en unos pocos minutos.