Habrá que robarle de nuevo algunos ratos a la noche.

Emprendemos un nuevo viaje con un itinerario minuciosamente diseñado para contemplar sus joyas. Sin embargo el alma de un país suele revelarse en sus resquicios, dejarnos impregnar por su ritmo, por su olor, por sus colores; extraviarnos por sus callejuelas y sentir su vibrante energia, sus aromas, sus contrastes...

Además de visitarlo, intentar descifrarlo. O esa es la idea.

Vietnam aguarda para ser descubierto de día y sentido al caer el sol.

Vamos a ello.

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